Desarrollo Personal

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Para mantener una buena forma física y un sosiego mental es fundamental seguir unas reglas:

No existen las fórmulas milagrosas para combatir el estrés o para mejorar la salud. Y es que estar en forma, en un sentido genérico, implica entrenar y cuidar el cuerpo, controlar la alimentación, dominar la mente y aprender a expresar y liberar sentimientos y emociones. Todo un programa completísimo y amplísimo. Para Ana María Lajusticia, la receta del bienestar para los próximos 12 meses pasaría por el equilibrio psicológico, bien mezclado con el ejercicio y el orden, una buena alimentación, y la fidelidad a los principios propios. Es un modelo de vida sano que sin duda permitirá ver el futuro con nuevos ojos.

Aceptación de la persona

Es decir, verse tal y como se es. Bajo y de constitución fuerte o un poco rellenita. Se puede evitar llegar a ser gordo cuidando la alimentación, pero nunca se podrá lograr añadir un palmo al esqueleto. Sólo desde el autoconocimiento de sí mismo, uno puede tomar decisiones que revisen el guión de su vida. Este punto implica partir de cómo eres para sacar partido a lo que ya tienes.

Vivir en paz

Al reflexionar sobre uno mismo y el entorno, se descubren personas o situaciones que provocan desasosiego. La fórmula consiste en espaciarlas con tacto y enfrentarse a ellas con talante positivo. Delimitar el terreno en el que uno se mueve y cuáles son los temas de los que no se quiere hablar.

Orden y planificación

Hay que aprender a distinguir lo urgente de lo importante. Muchas personas prestan más atención a su trabajo que a su cuerpo y su mente. Es el momento de marcarse objetivos concretos: actualizar el inglés olvidado, iniciar una afición para la que nunca hay tiempo, etcétera. Con orden y planificación se ahorrará mucho tiempo y se ganará en bienestar.

Práctica deportiva

No consiste en lanzarse al aeróbic de forma desbocada sino en introducir paulatinamente ejercicios para lograr la reeducación postural errónea que mantenemos de forma cotidiana: sentarse mal, caminar peor o dormir de forma incorrecta. Además, la ruptura de la actual vida sedentaria puede comenzar con actividades físicas suaves como pasear, montar en bicicleta o caminar por la montaña.

Alimentación equilibrada

Un desayuno consistente (en el que no falten los lácteos, los cítricos y las proteínas) debe de ir obligatoriamente secundado de una comida suficiente, pero sin excesos, que obligue a una digestión pesada con la consiguiente merma de la capacidad intelectual vespertina. En la cena, se debe ser muy selectivo e incluir un primer plato con pocas calorías (a continuación vamos a descansar) como verduras y ensaladas, y elegir proteínas con poco colesterol, básicamente pescados.

Descanso reparador

El período de sueño es insustituible. No hay alimento ni vitamina que pueda reemplazarlo. El descanso necesario pasa por ocho horas diarias, a ser posible por la noche, y si no se realiza se debe intentar recuperar con una breve siesta, que siempre es antiestresante.

Crecer intelectualmente

El enriquecimiento progresivo gracias a experiencias nuevas y positivas (continuar estudiando o aprendiendo manualidades, según el sexo y la edad) supone alimentarse de pequeñas ilusiones y mantenerse ágil mentalmente.

Control económico

Domar la voluntad no resulta nada fácil. Para iniciarse, por ejemplo, se puede tomar la decisión de economizar y no gastar todos los ingresos. El ahorro se convierte así en una práctica de doma de la voluntad, además de proporcionar seguridad en los momentos difíciles.

Ejercicio, orden y una buena alimentación conducen al deseado bienestar físico y psicológico.

Lola Fernández Salud – bienestar El Semanal, 4 enero 1998

 

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