Desarrollo Personal

Entra en ti mismo

 

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Pasas horas en limpiar el coche.
No escatimas tiempo para escoger tu ropa.
No te pones nervioso en la peluquería.
¿Por qué dedicas tan poco tiempo
al "cuidado" de tu corazón?.
Si vives sólo "de cara a la galería", si únicamente te interesas
por las apariencias, por la compostura,
por la reputación, entonces tu felicidad
está supeditada a una balanza de azares externos,
entonces hoy eres feliz y mañana desgraciado,
hoy estás de buen humor y mañana deprimido.
Entra en ti mismo,
trabaja "hacia adentro",
en lo más profundo de tu corazón.
Allí habitan los sentimientos
y los deseos que te turban
o te alegran intensamente.

TODO DEPENDE DEL CORAZÓN

Más que con la inteligencia tu piensas con el corazón. Con el corazón miras a los hombres y a las cosas. ¡Lo observas todo con el corazón! Las relaciones con los demás dependen de tu corazón. Defiendes con toda la inteligencia y todas las fuerzas aquello que desea tu corazón. Tu corazón escoge las ideas, la política, el sistema por los que quiere combatir. El corazón oscurece o ilumina la razón. La regla que nunca falla para el corazón, es el amor. Si tu corazón está lleno de egoísmo y de desconfianza no encontrarás nunca una senda de paz. Lo demuestra el fracaso de todas las "mesas redondas" y las interminables discusiones que se organizan para tratar sobre la paz del mundo. Los hombres no se aman y por eso nunca llegarán a un acuerdo. El único resultado conseguido es un inestable equilibrio de poderes, fundado en la mutua desconfianza. Es mejor, pues, no hablar de paz hasta que ella deje de significar, tan sólo, un precario acuerdo internacional montado sobre el cráter de un volcán, o que no sea más que la convivencia, sin amor ni ternura, en una misa casa. La paz, la alegría y la felicidad en el mundo no brotan de la razón, son una conquista del corazón. Una sociedad puede llamarse cristiana, socialista, comunista o maoísta... Estará, en cualquier caso. viciada hasta que el corazón del hombre no reine en ella sano de raíz. Una tarea fundamental para cada hombre:

¡el cultivo de su corazón!

A fuerza de cartas, de llamadas telefónicas y de conversaciones, he entrado en la jungla donde los hombres se humillan, se torturan y se empujan a la desesperación. La jungla donde se manifiestan los más bestiales instintos del hombre: codicia, abuso de poder, deseos abyectos, orgullo, celos, violencia..., todas aquellas cosas que Jesús señaló como raíz de todos los males. Cuando, impotente, me siento cerca de las numerosas víctimas que, agotadas y al borde de sus fuerzas, quieren terminar con la vida, me dan ganas de gritar en este desierto espiritual:

"Hombres,
volver a vivir humildemente,
volver a las cosas sencillas de la vida,
a la alegría, a la bondad, a la amistad".

Phil Bosmans ("La alegría de vivir")
 

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