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La desaplicación escolar en el niño nervioso.
Las preocupaciones y disgustos de
toda clase, así como la escasa armonía familiar, pueden influir sobre la
aplicación del niño en los deberes escolares.
Sobretodo durante los primeros años escolares, el niño está expuesto a toda
clase de temores: puede temer a un perro que se encuentra todos los días al ir
al colegio, al portero de la escuela, al aspecto severo del profesor, a pedir
permiso para ir al retrete, a explicar la lección delante de sus condiscípulos.
Estos temores, que pueden parecer triviales, a un adulto, en un niño de seis o
siete años son tan violentos que pueden llegar a paralizar su espíritu e
impedirle pensar en otra cosa.
Un niño de nueve años de edad a quien se reprenda a menudo o al que se corrige
con severidad, puede volverse tan nervioso que le sea difícil fijar la atención
en ningún problema.
El niño clasificado como “holgazán”, porque no se preocupa de sus deberes ni de
estudiar las lecciones, por lo general no tiene nada de holgazán. Todo ser joven
es curioso y entusiasta, y si pierde esa particularidad es porque se la han
hecho perder.
Por extraño que parezca, un niño puede obtener malas notas por exceso de celo.
El dedicarse con insistencia a estudiar la lección que ya sabe, o el volver a
empezar un ejercicio ante el temor de que esté mal, le hacen perder el tiempo
por exceso de meticulosidad.
El niño que se ha visto privado de cariño y del sentimiento de seguridad en sus
primeros años, a la edad de ir a la escuela suele encontrarse en un continuo
estado de nerviosidad y de inquietud. No siendo responsable de su estado, es
incapaz de fijar la atención en sus estudios, y a menudo ignora cómo debe
comportarse con su maestro y sus compañeros.
Cualquiera que sea la naturaleza de las dificultades que el niño tenga que
superar para cumplir sus deberes escolares, hay que eliminarlas mediante un
esfuerzo combinado. Será preciso, en primer lugar, saber cual es la razón oculta
de tales dificultades. Pero tanto si el motivo se pone en claro como si no, el
maestro debe aprovechar las aptitudes y cualidades del niño para ayudar a
introducirle progresivamente en un grupo de niños y tomar parte activa en sus
ocupaciones. “TU HIJO” -
DR. SPOCK
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