- Estar siempre dispuesto a dar y recibir amor.
- Tener muy en cuenta que lo importante es lo pequeño.
- Luchar por no ser tan hipersensible en la convivencia.
- Procurar evitar discusiones innecesarias.
- Tener capacidad de reacción tras momentos/ratos/días difíciles.
- Cuidar el lenguaje verbal y no verbal, sabiendo que cualquier conducta humana es comunicación. Por eso, atender especialmente a tres ingredientes esenciales de la comunicación: respeto, comprensión y delicadeza.
- Poner el máximo empeño para que no salga la lista de agravios.
- Tener el don de la oportunidad.
- Todo comportamiento necesita de un cierto aprendizaje. El amor de la pareja consiste en una relación compleja en la que se intercambian recompensas presentes y futuras, lo cual requiere la adquisición gradual de una serie de habilidades que apuntan hacia la búsqueda de campos magnéticos positivos.
- Para lograr una correcta estabilidad de la pareja es necesario adquirir habilidades para la comunicación.
ENRIQUE ROJAS, 1990
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