La felicidad es el mayor bien que sólo algunos pueden alcanzar. (Aristóteles)
"Oh, hombre tres o cuatro veces feliz....". (Virgilio)
No hay mayor dolor que acordarse de la felicidad desde la miseria. (Dante Aligieri)
La felicidad agrupa, pero el dolor reúne. (A. Bougeard)
Casi todas las personas son tan felices como decidan serlo. (Abrahan Lincoln)
La historia atestigua que la felicidad del hombre, desde que Eva comió la manzana, depende de la comida.
(Lord Byron)
Unos nos hacen felices cuando llegan, otros cuando se van. (Oscar Wilde)
El hombre no tiene amigos; los tiene su felicidad. (Napoleón Bonaparte)
La constitución sólo garantiza el derecho a perseguir la felicidad. Hay que luchar por obtenerla. (Benjamin Franklin)
Nadie puede ser feliz si no se valora a sí mismo. (Jean Jacques Rousseau)
Acompasa tu mente a la alegría y la fiesta, que cierran el paso a mil desgracias y prolongan la vida.
(William Shakespeare)
Serán ceniza, mas tendrán sentido, polvo serán, mas polvo enamorado. (Francisco de Quevedo)
Ni en los objetos, ni en las fortunas encontraremos una felicidad que sólo podemos buscar en nosotros mismos.
(Federico el Grande)
Una de las ventajas de no ser feliz es que se puede desear la felicidad. (Miguel de Unamuno)
Tienes dos maneras de vivir tu vida. Como si nada fuera un milagro o como si todo fuera un milagro.
(Albert Einstein)
El mejor cosmético es vivir feliz. (Ovidio)
El dinero no puede hacer que seamos felices; pero es lo único que nos compensa de no serlo. (Jacinto Benavente)
El dinero es un buen servidor, pero un mal amo. (Francis Bacon)
Hay que ser feliz. Es la meta de todo ser sensible; es el primer deseo que nos imprime la naturaleza y el único que no nos abandona. (Henri Murger)
Disfruta hoy. Es más tarde de lo que crees. (Proverbio)
Nos buscamos en la felicidad, pero nos encontramos en la desgracia. (Henry Bataille)
He cometido el peor de de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz. (Jorge Luis Borges)
Para ser dichoso, basta con tener buena salud y mala memoria. (Ingrid Bergman)
Tienes dos maneras de vivir tu vida. Como si nada fuera un milagro o como si todo fuera un milagro.
(Albert Einstein)
Buscando el bien de nuestros semejantes, encontraremos el nuestro. (Séneca)
Idénticos delitos tienen diversas consecuencias; a unos los hacen reyes y a otros los llevan a la horca. (Metastasio)
Lo que más indigna al charlatán es alguien silencioso y digno. (Juan Ramón Jiménez)
Al lado de la dificultad está la facilidad. (Mahoma)
El mejor espejo es un ojo amigo. (Proverbio Gaélico)
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa. (Proverbio Chino)
Quien guarda su boca guarda su alma. (Biblia - Libro de los Proverbios)
Vive con los hombres como si Dios te mirase; habla con Dios como si los hombres te oyesen. (Séneca)
El problema de la juventud de hoy es que ya no forma uno parte de ella. (Salvador Dalí)
Si tienes la lengua larga conviene que tengas el lomo duro. (Proverbio)
El sabio habla de ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come. (Proverbio)
Cuando la lucha de un hombre comienza dentro de sí, ese hombre vale algo. (Browning)
Ayudadme a comprender lo que os digo y os lo explicaré mejor. (Antonio Machado)
Sabemos lo que somos, pero no lo que podemos ser. (William Shakerpeare)
Sólo hay un bien, el conocimiento; sólo hay un mal, la ignorancia. (Sócrates)
Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad. (Julio Verne)
Todo acto de bondad es una demostración de poderío. (John Cage)
Nadie es como otro. Ni mejor ni peor. Es otro. Y si dos están de acuerdo es por un malentendido. (Sartre)
Una vez que salgas de la escuela, solo lo que hagas por ti mismo dará calidad a tu vida. (Jack Nicholson)
Juventud, ¿sabes que la tuya no es la primera generación que anhela una vida plena de belleza y libertad?.
(Einstein)
Buscar la dicha en esta vida es la verdadera rebelión. (Henrik Ibsen)
Nuestras vidas son la obra de nuestros pensamientos. (Marco Aurelio)
No hay nada que temer sino el temor. (Ralph Waldo Emerson)
Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros.
(Jean Paul Sartre)
Un dios habita en nosotros; cuando él se agita, llénase de ardor nuestro espíritu. (Ovidio)
Cada uno es forjador de su propia fortuna. (Cayo Salustio)
Las cosas se determinan las unas a las otras, pero el hombre, en última instancia, es su propio determinante. Lo que llegue a ser, dentro de los límites de sus facultades y de su entorno, lo tiene que hacer por sí mismo. (V.E.Frankl)
El creer origina la realidad. (William James)
El que no ha caído no sabe como levantarse. (K.Alexander Ivanovich)
Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado. (Buda)
La acción parece continuar al sentimiento, pero en realidad van juntos. (William James)
Si dudas de ti mismo estás vencido de antemano. (Henrik Ibsen)
Tal y como piensa el hombre en su corazón, así es él. (Jesús de Nazaret)
Hasta ahora se pensaba que para actuar (obrar) había que sentir. Hoy se sabe que el sentimiento aparece cuando empezamos a actuar. (William James)
El gran poder del átomo ha cambiado todo menos nuestra forma de pensar, y así nos dejamos llevar hacia catástrofes no igualadas. (Albert Einstein)
Evidentemente, el hombre ha sido creado para pensar; toda su dignidad, todo su mérito ahí estriba; y su oficio es pensar como debe. (Blaise Pascal)
Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes, de cualquier modo estás en lo cierto. (Henry Ford)
Hay un tipo de perfección que consiste en eliminar todo lo superfluo. (León Dandi)
No puedes evitar que los pájaros vuelen en torno a tu cabeza, pero sí puedes impedir que hagan su nido en tus cabellos. (Proverbio budista)
Todos estamos determinados por el hecho de haber nacido humanos y de aquí la interminable tarea de realizar elecciones (...). No podemos contar con que nadie nos salve, pero sí tomar conciencia de que las elecciones nos hacen incapaces de salvarnos. (Erich Fromm)
Cuando perdonamos, nuestros sentimientos dejan de ser presa de la persona que nos lastimó. (Robin Casarjian)
La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubieran permanecido durmiendo. (Horacio)
No hay sobre la tierra placer que iguale al placer de labrar la dicha ajena. (José de Echegaray)
Quien no se tiene a sí mismo es muy pobre. (Ramón Llull)
Dentro del alcance humano, no hay nada más precioso que el amor. (Siri Sathya Sai Baba)
Yo soy el dueño de mi destino y el capitán de mi alma. (Ernest W. Henley)
Sólo aquellos que nada esperan del azar, son dueños del destino. (Arnord Matthew)
No hay ninguna cosa seria que no pueda decirse con una sonrisa. (Alejandro Casona)
La vida no es de la manera en que se supone que debe ser. Es de la manera que es. La forma en que salimos adelante es lo que hace la diferencia. (Virginia Satir)
Teme al hombre que solo conoce un libro. (Santo Tomás de Aquino)
Es el corazón, y no la razón, el que siente a Dios. (Voltaire)
Si Dios no existiera habría que inventarlo. (Voltaire)
El ocio debilita el cuerpo; el trabajo lo refuerza. Aquél te produce una rápida vejez, y éste una larga juventud. (Celso)
El hombre sabio cambia de opinión; solamente el necio persiste en su testarudez. (Petrarca)
Aprovecha la oportunidad en todas las cosas; no hay mérito mayor. (Píndaro)
Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. (San Mateo)
Cuanto más hablamos de nuestros méritos menos nos creen los demás. (Beuchêne)
Todo poder humano está compuesto de tiempo y paciencia. (H. De Balzac)
El vino trastorna la cordura, embota los sentidos, estraga el apetito, relaja los miembros, destroza el hígado, altera el temperamento, incita a la mezquindad y mueve a vituperar todas las cosas. (P. Aretino)
El vino pone al hombre fuera de sí y proporciona a su espíritu cualidades a las que es completamente extraño en los momentos de sobriedad. (Addison)
No hay nada tan estúpido como vencer; la verdadera gloria estriba en convencer. (V. Hugo)
Es deber y misión de todo ser humano allí donde se pretenda la razón, exigirla por la vía ordinaria, sin emplear para ello la fuerza. (Maquiavelo)
El hombre virtuoso y conocedor de la sociedad se alegra menos del bien y se entristece menos del mal. (Maquiavelo)
Para medir la virtud de un hombre no hay que mirar sus esfuerzos extraordinarios, sino su vida cotidiana. (Pascal)
La virtud no consiste, como tú crees, en temer la vida, sino en hacer frente a las adversidades y no huir ante ellas. (Séneca)
El hombre es capaz de grandes hechos cuando se ha sabido librar de la pereza y siente confianza en que ha de lograr lo que seriamente se propone. (Ernst Moritz Arndt.)
¡Desventurado litigante! Temed más que al litigio mismo, a los abogados. (Pignotti)
Sé esclavo del saber, si quieres ser verdaderamente libre. (Séneca)
Cualquier esfuerzo resulta más ligero con el hábito. (T. Livio)
Lo que verdaderamente da valor a la vida del hombre es un sereno juicio y una constante capacidad de trabajo. (G. Freytag)
Lo que quiere el sabio lo busca en sí mismo; el hombre vulgar lo busca en los demás. (Confucio)
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa. (Proverbio Chino)
No hay nada bueno ni malo, es el pensamiento el que lo hace tal. (Shakespeare)
Todo se perdona, salvo el éxito. (Oscar Wilde)
El hombre está siempre dispuesto a negar todo aquello que no comprende. (Aristóteles)
En los ojos del joven arde la llama. En los del viejo brilla la luz. (Victor Hugo)
El avaro es el que no gasta en lo que debe, ni lo que debe, ni cuando debe. (Aristóteles)
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir. (Proverbio)
La actividad es lo que hace dichoso al hombre. (Goethe)
Nadie sabe lo que es capaz hasta que lo intenta. (Publio Siro)
No des a nadie lo que te pida, sino lo que entiendes que necesita, y soporta luego su ingratitud. (Unamuno)
Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón. ¡Pero nunca te detengas!. (Teresa de Calcuta)
No esperes que tu amigo venga a descubrirte su necesidad; ayúdale antes. (Luis Vives)
Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen. (Oscar Wilde)
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla. (Proverbio)
Sólo cerrando las puertas detrás de uno se abren ventanas hacia el porvenir. (F. Sagan)
Si haces una cosa más de una vez puedes obtener mejores resultados. (John Cage)
No necesito amigos que cambien cuando yo cambio, y asienten cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor. (Putrarco)
Los hombres inteligentes quieren aprender; los demás enseñan. (Anton Chejov)
El hombre superior no exige nada, sino de sí mismo; el hombre vulgar y sin mérito lo pide todo a los demás. (Confucio)
Desgraciado todo aquél que se angustia por el porvenir. (Séneca)
Se encuentran medios para sanar la locura, pero no se encuentran para enderezar una mente retorcida.
(La Rochefoucault)
¿Cuándo será el fin del mundo? El día que yo muera. (Proverbio árabe)
Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo. (Confucio)
No abras los labios si no estás seguro de que lo que vas a decir es más hermoso que el silencio.
(Proverbio árabe)
Ojo por ojo y el mundo acaba ciego. (Mahatma Gandhi)
Una de las primeras virtudes sociales, es tolerar en los demás lo que uno debe prohibirse a sí mismo.
(Charles Duclos)
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás, así te ahorrarás disgustos. (Confucio)
Bienaventurados los pacíficos, que no buscan el poder; y saben que a sus cuerpos les crecen manos para dar y no puños para golpear. (Phil Bosmans)
Los hombres y las mujeres se mezclan tan bien como el aceite y el agua. Por eso hay que estar agitándolo continuamente; si no se separan. (Alan Alda)
Si quieres que te sigan las mujeres, ponte delante. (Francisco de Quevedo)
El hombre inteligente encuentra ridículo casi todo; el hombre racional, casi nada. (Goethe)
La mejor protección es la información.
Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco. (Epicuro)
Si no dejan reír en el cielo, no quiero ir allí. (Martín Lutero)
El corazón toma caminos que la razón no entiende. (René Descartes)
Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero, que muero porque no muero. (Santa Teresa)
La inteligencia busca y el corazón encuentra. (George Sand)
Lo único que tengo en buen estado es mi cuenta corriente. (Humphrey Bogard)
No solo de pan vive el hombre. (Moisés)
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad. (Buda)
Quiera o no, la auténtica obligación del hombre es guardar el equilibrio. (José Ortega y Gasset)
El precio pagado por el progreso es la pérdida de felicidad por aumento del sentimiento de culpabilidad.
(Sigmund Freud)