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Los españoles, locos por los crucigramas

 

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Un pasatiempo que ayuda a ejercitar la mente

Junto con Italia, somos uno de los países con mayor afición. Sus confeccionadores varían en métodos, en técnicas... y en manías.


Los orígenes del crucigrama

El primer pasatiempo fue ideado por el periodista Arthur Wyne, un inglés de Liverpool emigrado a Estados Unidos en 1913. Sin embargo, no fue hasta diez años después cuando Robert Simon y Lincoln Schuster, dos graduados de Harvard, publicaron un libro con cincuenta crucigramas del que se vendieron 750.000 ejemplares en una semana. Fue precisamente en1923 cuando la mayoría de los periódicos norteamericanos incluyeron los pasatiempos en sus páginas como una sección fija, una idea que fue imitada por sus colegas europeos pocos meses después. España inició la costumbre a principios de siglo, cuando se publicó el primer jeroglífico realizado por Novejarque en la revista "Blanco y Negro".

   El periodista de Antena 3 Televisión Alejandro Dueñas cuenta que cuando hizo la mili en Zaragoza en 1979 tuvo como superior inmediato a un teniente que cada día le hacía sa1ir del cuartel para comprarle El País "y desde luego, no era para leerlo puesto que no comulgaba con las ideas del diario: era sólo para hacer el crucigrama. Después lo tiraba", recuerda.

   Sin llegar al extremo de este militar, son muchos los escritores, artistas y deportistas que son verdaderos aficionados a esta actividad. Éste es el caso del escritor Fernando Vizcaíno Casas que, cada noche antes de acostarse, resuelve el crucigrama del periódico La Vanguardia. "Para mí, los crucigramas son una fuente de vocabulario. Salen pa1abras muy raras que después utilizo en mis libros", comenta el escritor, quien considera a Pedro Ocón de Oro un genio de los jeroglíficos. El humorista José Luis Coll también invierte parte de su tiempo en resolver pasatiempos. "Los hago cuando los tengo delante y en cualquier momento del día, pero nunca me fijo en el autor del crucigrama, sólo en si es fácil o difícil. Cuando son muy difíciles los dejo", confiesa.

   Entre los deportistas también se encuentran grandes aficionados. Es el caso del ciclista Santiago Blanco, del grupo Vitalicio, quien comenta que "hago pasatiempos desde hace muchos años y los hago sobre todo por las tardes, que es cuando tengo más tiempo libre. Cuando corro me vienen muy bien para entretenerme en los hoteles". El joven ciclista asegura que compra revistas especia1izadas y que es un consumidor nato de sopas de letras y autodefinidos. El presidente del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch, el arquitecto catalán Milá o el diestro taurino Antonio Chenel, Antoñete, también conocen las definiciones de este enigmático mundo de las palabras.

   En España hay tanta afición desde que Novejarque hiciera en los años veinte el primer crucigrama en la revista Blanco y Negro, que incluso en algunos departamentos de 1a Administración la primera actividad matutina es fotocopiar el crucigrama del periódico y competir para ver quién lo acaba antes.

   Y es que ya quedó atrás el tiempo en el que se pensaba que resolver crucigramas era una pura trivialidad. Un cambio de opinión que quizá se produjo gracias al diario inglés The Times, cuando en los años 30 publicó un crucigrama en latín hecho por un catedrático de Oxford y una semana después otro en griego clásico.

   El número de aficionados crece día a día. Sólo en Estados Unidos hay más de cuatro millones de adictos. En lo que se refiere a Europa, Ita1ia es el país que va a la cabeza, aunque España tampoco se queda atrás actualmente, además de las correspondientes secciones en diarios y revistas semanales, en nuestro país se editan más de cien revistas especializadas. Las publicaciones de mayor éxito pueden vender entre 20.000 y 25.000 ejemplares al mes, y las que menos, 12.000.

   En España, detrás de seudónimos como Peko, Del Rez, Isla o Mezos, muy conocidos entre los consumidores españoles, se esconden grandes expertos en el arte de la creación de crucigramas. Éste es el caso de Peko, quien dice que "el nombre me lo puso mi mujer. Ella es cántabra y siempre me llama pequeñuco. Esa palabra se fue acortando poco a poco hasta que se quedó en Peko". De padre húngaro y nacionalizado español, Peko lleva más de veinte años elaborando el crucigrama diario de El País. Se confiesa un gran aficionado desde siempre de la manipulación de las palabras y de1os sistemas crípticos de mensajes. Este pionero en España en la elaboración de crucigramas que abandonaba las definiciones estrictas del diccionario "para hacer otras más imaginativas", está convencido de que cada vez hay más aficionados en España porque "es un juego en el que hay que pensar y a la gente le gusta mucho pensar. También es beneficioso para 1as personas mayores ya que les permite ejercitar el cerebro". Definiciones como "Noble británico imputa cargos en Sicilia" (Siracusa): "Creía el ignorante que era un insecto tremendo" (Hormigón) o "Si lo de abajo (itos) lo pones al principio quedará ubicado" (Sito) son las que Peko asegura que hacen pensar a los aficionados.

   Un papel, un lapicero, una goma de borrar y por supuesto, un diccionario -"aunque no me ciña a sus definiciones porque son demasiado fáciles y los resultados son muy sosos"- son los únicos instrumentos que este conocido crucigramista utiliza para llegar a imaginativas definiciones.

Fuente inagotable

A los más de 7.000 crucigramas que ha realizado Peko hay que unir los de otro especialista, Jordi Fortuny, que publica el crucigrama en catalán de La Vanguardia. Comenzó por pura casualidad cuando "una amiga me comentó que no era capaz de resolver nunca ningún crucigrama. Yo le dije que le iba a hacer uno" y así, desde el año 75, no ha parado de crear pasatiempos con la ayuda de los diccionarios: "El que más me gusta es el María Moliner. Es una fuente inagotable porque tienes desde palabras hasta frases hechas, sinónimos, antónimos, expresiones y gramática. Para elaborar sus más de 5.000 crucigramas con definiciones como "Mucha gente no soporta la amargura de su soledad" (café) o "Es todo locura y todo lo cura" (amor), Fortuny ha utilizado el ordenador. El lápiz y una goma de borrar muy grande porque "hay que borrar mucho".

Manías

   También de un modo casual empezó a trabajar Ramón Rodríguez Medina en el enigmático mundo de los pasatiempos. El jefe administrativo de la empresa en la que él trabaja era ayudante de Pedro Ocón de Oro. "Mi jefe siempre se quedaba después de la jornada laboral para realizar sus crucigramas. Yo empecé a quedarme con él y, así que al final también me convertí en ayudante de Ocón de Oro", comenta. Ahora publica sus crucigramas diariamente en El Mundo, donde también hace el horóscopo.

   A este creador, que lleva elaborando pasatiempos desde 1975, le gusta ser muy exacto y tiene sus manías: "Intento empezar los crucigramas con frases hechas y odio poner las palabras al revés". Asegura que sólo necesita "entre 20 y 30 minutos para elaborar la parrilla del crucigrama y algo más para escribir las definiciones".

   Pero para estos artistas de la palabra a veces elaborar crucigramas para que otros los resuelvan también tiene sus complicaciones. Rodríguez Medina cuenta una anécdota que le trajo ciertos problemas cuando trabajaba para la revista Teleprograma. "Una señora llamó a Antena 3 Radio para decir que en el autodefinido firmado por mí había un mensaje de los terroristas porque con la combinación de las letras de los saltos salía <<matar a Aznar>>. Fue una casualidad, pero le tuvo preocupado una buena temporada. El crucigramista, que se define como "un creativo de pasatiempos", asegura que la gente es fiel seguidora de esta sección de los periódicos y que "en más de una ocasión, cuando no ha aparecido el pasatiempo por falta de espacio, como cuando murió hace un año Lady Di, hay quejas".

   Otro adicto a este trabajo es el catalán Marius Serra, quien comparte sección en La Vanguardia con Jordy Fortuny. Cuenta que desde muy joven quiso ser escritor. Para ello pensaba que era muy importante familiarizarse con el lenguaje, la materia prima para escribir un libro. "Hacer crucigramas es un aprendizaje constante porque aumenta tu vocabulario. Sin embargo, a mi no me gusta hacer definiciones de diccionario, intento algo más lúdico. Mi objetivo es intentar hacer de cada definición un enigma", asegura Fortuny. Poner la primera palabra de las horizontales, "porque es la puerta de entrada al lector", y escribir novelas de ficción "en el tiempo libre que me queda tras elaborar los pasatiempos" son sus dos grandes obsesiones.

   Son muchos los nombres, pero del que todos hablan con veneración es de Pedro Ocón de Oro, quien a lo largo de 48 años ha confeccionado más de 650.000 pasatiempos y ha ganado prestigiosos premios, como el Lederman en 1990. Ocón de Oro mandó su primer crucigrama a los 17 años a un concurso que organizaba el periódico Madrid. Ya entonces apuntaba maneras pues resultó ser el ganador del premio al mejor crucigrama mensual, lo que "me animó para hacer pasatiempos". Después de pasar por varios diarios nacionales, Ocón de Oro publica diariamente en ABC desde hace casi ocho años y colabora en otras publicaciones como La Vanguardia y la revista ¡Hola!.

   La teoría de Pedro Ocón de Oro es que "el pasatiempo más cultural es el crucigrama; el más intelectual, el jeroglífico, y el más popular, la sopa de letras". Las definiciones clásicas tomadas del diccionario son la fuente de inspiración de este veterano de los crucigramas. Es de los pocos que los siguen haciendo de forma artesanal, "pienso que se hacen con más cuidado y atención". Pedro Ocón de Oro no calcula el tiempo al hacer un jeroglífico, "es que surja o no la idea. Si surge es cuestión de segundos, luego viene la realización del dibujo, que es diferente". Eso sí, cuando le llega la inspiración puede hacer siete u ocho jeroglíficos.

Pepa Rebollo y Alejandra Luca de Tena - TIEMPO – Septiembre 1998
 

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